El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es un padecimiento de origen endócrino y causa desconocida presente en un promedio mundial que va del 3 al 7 por ciento de las mujeres en edad reproductiva, con una prevalencia del 60 al 80% en aquellas que presentan hiperandrogenismo (exceso de hormona masculina).

En México, se calcula que el 6% de las mujeres en edad fértil lo sufren, aunque esta cifra podría no corresponder del todo a la realidad, ya que sus síntomas son similares a los de otros padecimientos, por lo que, para su diagnóstico, se deben descartar las patologías con las que puede llegar a confundirse.
 
ILE
 
Los signos que revelar la presencia de SOP inician, por lo general, en la pubertad, luego del primer periodo menstrual. No obstante, puede manifestarse en etapas más tardías como respuesta a cambios físicos de la paciente que tienen repercusiones en su estabilidad hormonal, como un incremento excesivo de peso, por ejemplo.

Condiciones que llevan al especialista a suponer que está ante esta enfermedad son la combinación de dos o más de las siguientes:

  • Trastornos en la menstruación: se calcula que el 60% de las enfermas de SOP presentan amenorrea (ausencia de tres o más periodos menstruales seguidos o inicio de ésta hasta después de los 15 años) mientras que el 30-35% sufre de opsomenorrea (más de 35 días entre cada periodo), no si bien algunos reportes indican que entre el 4 y 20% son eumenorréicas (con ciclos de duración e intensidad normales).
  • Hiperandrogenismo: como se ha dicho al inicio, esta condición prevalece en una tasa alta de las pacientes con este síndrome, y se manifiesta, principalmente, en hirsutismo (exceso de vello en cuerpo y rostro) en el 60% de los casos, acné excesivo en el 15%, y alopecia relacionada a altos niveles de hormona masculina en un 5%, además de otros factores que pueden ser reveladores, como la virilización (adquisición de caracteres sexuales masculinos).
  • Ovarios poliquísticos: la presencia de ellos es fundamental para poder hacer el diagnóstico de SOP, como el propio nombre de esta patología lo indica. El número de quistes puede ser elevado o bajo, mas nunca inexistente. Son protuberancias no malignas que se encuentran dentro de los ovarios, alrededor de los óvulos.

Tratamiento

La forma más usual de tratamiento es la píldora anticonceptiva, sin importar si la paciente es activa sexualmente o no. El motivo de ello es que este fármaco regula los niveles hormonales, aunque también podría ser necesaria alguna otra medicación con agentes antiandrogénicos.

Debido a que entre las causas de este mal se encuentra también la resistencia de las células a la insulina, una dieta saludable y actividad física pueden facilitar la mejor absorción de este compuesto.

En Ginecafem contamos con personal médico experto en ginecología que puede diagnosticar certeramente ésta y otras afecciones de la mujer. Contáctanos vía telefónica o por WhatsApp y haz una cita con nosotros.